sábado, 31 de agosto de 2013

[Traveseando] El mosquito inocente / Ricardo Zelarayán

Yo soy Tico, un pobre mosquito inocente que jamás picó a nadie.
Porque ustedes deben saber que las que pican son ellas, no yo, que sólo me alimento de jugos, de néctares y de alguna otra cosa tan suave y tan inocente como yo.
Anoche soñé que yo no era tan inocente y que picaba en serio, o por lo menos que quería picar. Y lo primero que quise fue picar a una tortuga... ¡Uy! ¡Pobre de mí! Después a un rinoceronte... pero, ¿cómo picarlo sin saber y sin tener con qué picar?
Las que saben picar, y pican muy bien, son mis hermanitas y mi mamá. ¡Créanmelo! Mis hermanitos, mi papá, mis abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, todos inocentes porque somos y hemos sido siempre vegetarianos.

Hoy, al despertarme, el cielo y la tierra se miraban de frente, como una flor azul y una flor dorada.
En cuanto salí del sueño pasó un picaflor.  Medio dormido como estaba yo, me asusté mucho porque sé que no es tan vegetariano como yo. Hay jugos de flores para nosotros y los picaflores. La naturaleza es sabia, pero hay que tener cuidado porque todos nos equivocamos alguna vez.
De pronto pasó un murciélago... Menos mal que no me vio... porque volaba dormido. Después me asomé curioso al cáliz profundo de una flor anaranjada... Parecía un salón enorme y los rayos del sol se filtraban a través de los pétalos. Adentro, en una pequeña laguna de gotas de rocío, un insecto verde retozaba nadando en el agua rosada. Enseguida me posé en una margarita, pero tuve que levantar vuelo y me mantuve a distancia al ver una hormiga que caminaba por los pétalos hacia el centro, hacia el sol de la margarita. Y una abeja desprevenida al ver a la hormiga. Siempre se aprende algo. Yo no sabía que las abejas se asustaban de las hormigas... En una flor, al menos.
Y así pasó mi mañana de hoy, de flor en flor, entre mariposas, abejas y moscas verdes o doradas.
Después dormí plácidamente la siesta, con la panza llena de jugo de jazmines, de azahares o de flores de duraznero... qué sé yo.
Ésa es la vida de un mosquito inocente. Y les juro que, si algún mosquito los pica, no fui ni seré nunca yo. Pueden ser, sí, mi madre,

mis hermanitas, mis abuelas, pero nunca yo.
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La primer edición de este texto fue: Traveseando, Colección La manzana roja, Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1984.

Para esta transcripción se ha seguido la incluida en Ahora o nunca. Poesía reunida. 1ª edición. Editorial Argonauta. Buenos Aires:2009. Pp. 75-92 y la de Eloísa Cartonera en su Colección Nueva narrativa y poesía Sudaca Border. Buenos Aires:2010.

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